Descubriendo el país de Nunca Jamás

“Los niños nunca deberían de ser enviados a dormir... siempre se levantan un día más viejos,” J. M. Barrie

El doloroso viaje de crecer.

Londres, 1903. La última obra de James Mathew Barrie (Johny Depp) ha sido mal recibida por el público. El escritor debe enfrentarse entonces a sus musas y los temas recurrentes, y buscar una fuente de inspiración. Así, una tarde conoce a los niños Llewelyn Davies y su madre con quienes de inmediato simpatiza e inicia una relación cercana. Barrie está casado, pero no tiene hijos, aunque más que eso, para él los niños son un espejo a su interior y la infancia que tuvo, pero no vivió. Con Sylvia (Kate Winslet), la madre viuda, lo une un amor platónico que escapa a cualquier instinto sexual. Pero eso no está claro para los demás. El tiempo que pasan juntos desata habladurías e incomodidades para los involucrados. Aún así, la chispa ha sido prendida y la pluma entintada: las frases comienzan a tomar forma. Y el destino tiene una última jugada que pondrá a prueba el verdadero significado de lo que implica creer.



“Descubriendo el país de Nunca Jamás” es un maravilloso relato que elabora alrededor del proceso y las situaciones que llevaron a Barrie a escribir su obra maestra, “Peter Pan”. La cinta se basa en la obra de Allan Knee y se toma varias libertades en torno a los hechos reales (Sylvia Llewelyn aún estaba casada y su padecimiento no había empezado a manifestarse), para dar forma a un guion bastante sólido y lleno de referencias al citado cuento que habla sobre el laberinto que se enfrenta al crecer en un campo de batalla donde se impone la responsabilidad; uno donde la imaginación desafía los prejuicios sociales y donde el corazón se abre y entrega.

El filme se hizo acreedor al premio “Linterna Mágica” en el Festival de Venecia y obtuvo el Oscar a la Mejor Música Original, amén de otras seis nominaciones en categorías que incluyen Mejor Película, Mejor Actor y Mejor Guion Adaptado. Entre dichos rubros se consideraron la dirección de arte y el vestuario que son una verdadera delicia y dan un gran realce a la historia. Pero más allá de eso, es el trabajo del reparto el que dota de fuerza y credibilidad a la cinta. Johny Depp crea un J. M. Barrie humano, lleno de errores, pero simpático, y, sobre todo, apasionado y dedicado a su arte. Uno que vive en su imaginación y construye puentes hacia ella. Por su parte, Winslet saca adelante un rol sumamente complejo, haciendo de la viuda una mujer fuerte y emprendedora, pero vulnerable. El resto del reparto hace su tarea, pero vale la pena mencionar al pequeño Freddie Highmore, quien como Peter da muestras de un gran talento. Él es el niño que lleva sobre sus espaldas una carga de adulto, y la enfrenta como tal.


Salir del mundo de inocencia y pureza para enfrentar la vorágine que espera en ese mundo duro que olvida el juego e implica deberes y responsabilidades puede ser y es doloroso. Pero en el viaje a ese nuevo mundo, se puede decidir matar o no al niño que se fue. Y ese niño, de sobrevivir, es lo suficientemente fuerte para permitir creer por siempre en la magia y la fantasía.


Un artista se negó a hacerlo y para ello creó a un eterno niño, cuya historia, entre otras cosas dice, “cuando el primer bebé rió por primera vez, su risa se rompió en mil piezas, y todos comenzaron a saltar por ello. Y ése fue el principio de las hadas”.

Finding Neverland

EE.UU. / Inglaterra 2004

Director: Marc Forster.

Reparto: Johny Depp, Kate Winslet, Dustin Hoffman, Julie Christie, Radha Mitchell y Freddie Highmore.

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